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Al igual que en el Saloum, la vida en Casamance sucede alrededor del delta   de un río reconquistado por el mar.

Pero el paisaje es muy diferente teniendo en cuenta la situación geográfica de la región.

"Las orillas del río ofrecen un aspecto variado y pintoresco, los pueblos que entreveemos se esconden bajo frescos umbrales, que desafían al implacable sol intertropical; proporcionando días agradables, y gracias a los árboles frutales que aparecen en los huertos y campos de cultivo conservados por la vecindad, les garantizan abundantes fuentes de recursos para la vida".

Podríamos imaginar que el viajante de finales del siglo XIX (Brosseland 1888) nos describe el Paraíso en esta tierra, no nos encontramos muy lejos de ello; siempre y cuando la sepamos conservar.

Podrán observar nuevas especies de pájaros propios del delta del río Casamance, como los grandes cormoranes que se verán con facilidad: éstos no tienen nada que temer al hombre. Pero, ustedes serán víctimas de la curiosidad de los grandes delfines que nadan en estas aguas y que no dudarán en salir a la superfície alrededor de la piragua para estar con ustedes.

La otra fuerza de la región es su población. A menudo muy animista, la gente tiene mucho respeto por su medio de vida que es una gran ayuda para mantener una atmósfera de serenidad, calma y simbiosis con la naturaleza que reina en esta región del sur de Senegal.

 

Los habitantes, como los Diolas, son muy acogedores, siempre tendrán tiempo para estar con ustedes, preocuparse por su salud y bienestar; todo esto de manera muy espontánea, pues se trata de una tradición casamancesa y su sentido hospitalario.

Todos nuestros amigos de Casamance están preparados para recibirles con mucho gusto y hacerles descubrir una de las más bellas regiones de Senegal.